Tienes apartamento, carro y unos ahorros en un CDT. ¿Eres rico? Depende de una cifra que casi nadie calcula: cuánto quedaría si mañana vendieras todo y pagaras cada deuda. Eso, y no lo que tienes, es tu patrimonio.
El patrimonio es el valor residual de los activos una vez descontados todos los pasivos. En una empresa representa la participación de los socios o accionistas: lo que aportaron como capital más las utilidades que han dejado acumuladas, menos las pérdidas y los dividendos repartidos.
Sus componentes típicos en un balance colombiano son el capital suscrito y pagado, la prima en colocación de acciones, las reservas (como la reserva legal), los resultados del ejercicio y los resultados acumulados. Cada utilidad que la empresa no reparte engorda el patrimonio; cada pérdida lo reduce.
Ojo con un matiz: el patrimonio contable no es lo que vale la empresa en el mercado. El balance registra muchos activos a costo histórico y no incluye marca, equipo humano ni clientela construidos internamente. Por eso una compañía puede valer en bolsa varias veces su patrimonio en libros.
Para tus finanzas personales el concepto es idéntico y es el mejor termómetro de progreso: no cuánto ganas, sino cuánto crece cada año lo que queda tuyo después de restar lo que debes.
La fórmula
- todo lo que posees con valor económico
- todas tus deudas y obligaciones
El patrimonio neto de una persona
- Activos: apartamento $320.000.000 + carro $60.000.000 + CDT $20.000.000 = $400.000.000.
- Pasivos: saldo del crédito hipotecario $180.000.000 + crédito del carro $25.000.000 + tarjeta de crédito $5.000.000 = $210.000.000.
- Patrimonio neto: $400.000.000 − $210.000.000 = $190.000.000.
- Proporción propia: $190.000.000 / $400.000.000 = 47,5 % de lo que usas es realmente tuyo.
Esta persona administra $400 millones en bienes, pero su riqueza real es $190 millones. No eres lo que tienes: eres lo que tienes menos lo que debes.
El error más común
Confundir patrimonio con caja o con valor de mercado. Una empresa puede tener un patrimonio alto y no tener un peso en el banco, porque todo está en maquinaria o inventario. Y en finanzas personales, el error típico es valorar los bienes a precio de ilusión (el carro a lo que costó nuevo) y olvidar deudas pequeñas que sí suman, como la tarjeta o un crédito de libranza.
