Una empresa compra un camión de $180 millones. Si registrara todo el costo como gasto ese año, mostraría una pérdida enorme y luego nueve años de utilidades infladas. La depreciación existe para que el gasto siga al uso.
La depreciación es la distribución sistemática del costo de un activo fijo (maquinaria, vehículos, edificios, equipos) a lo largo de su vida útil. Reconoce que el activo se desgasta y que su costo debe asignarse a los periodos en que ayuda a generar ingresos. Los terrenos no se deprecian.
El método más usado es línea recta: el mismo gasto cada año. Existen otros, como el de unidades de producción (según el uso) o los acelerados (más gasto al inicio). Bajo NIIF, la empresa elige el método que mejor refleje el patrón de consumo del activo y revisa vida útil y valor residual periódicamente.
La depreciación es un gasto que no implica salida de caja: el dinero salió el día de la compra. Por eso, al construir el flujo de caja se suma de vuelta a la utilidad. Pero sí tiene un efecto en caja indirecto: al reducir la utilidad gravable, reduce el impuesto. Ese ahorro se llama escudo fiscal de la depreciación.
El valor en libros de un activo es su costo menos la depreciación acumulada. No es su valor de mercado; un camión puede valer más o menos que lo que dice el balance.
La fórmula
- gasto de depreciación por periodo
- costo de adquisición del activo
- valor residual estimado al final de su vida útil
- vida útil en periodos
Camión de Transportes El Llano S.A.S.
- Costo: $180.000.000; valor residual estimado: $30.000.000; vida útil: 10 años.
- Depreciación anual: (180.000.000 − 30.000.000) / 10 = $15.000.000.
- Depreciación acumulada al cabo de 4 años: 15.000.000 × 4 = $60.000.000.
- Valor en libros al año 4: 180.000.000 − 60.000.000 = $120.000.000.
- Escudo fiscal anual con impuesto de renta de 35 %: 15.000.000 × 35 % = $5.250.000 menos de impuesto.
Cada año el camión le resta $15 millones a la utilidad pero ninguno a la caja, y le ahorra $5,25 millones de impuesto. La depreciación es un gasto que no se paga, pero que sí ahorra.
El error más común
Pensar que la depreciación es un fondo de dinero que se va guardando para reponer el activo. No lo es: es un registro contable, y si la empresa no ahorra por su cuenta, al final de la vida útil no habrá caja para el camión nuevo. Otro error frecuente es no sumarla de vuelta al pasar de utilidad a flujo de caja.
