Una empresa reporta $100 millones de utilidad y ese mismo año tiene que pedir un crédito para pagar la prima de diciembre. No hay contradicción: la utilidad es una opinión contable, la caja es un hecho.
El flujo de caja registra las entradas y salidas reales de dinero en un periodo. A diferencia de la utilidad, que se calcula por causación (reconoces la venta cuando la facturas, aunque no te hayan pagado), el flujo de caja solo cuenta lo que efectivamente entra y sale de la cuenta bancaria.
El estado de flujos de efectivo lo divide en tres actividades: de operación (el negocio en sí), de inversión (compra y venta de activos fijos) y de financiación (créditos, aportes de socios, dividendos). Leer las tres juntas te dice de dónde sale la plata y en qué se usa.
En valoración, la medida clave es el flujo de caja libre (FCL): la caja que genera la operación después de pagar impuestos y de hacer las inversiones necesarias en activos fijos y capital de trabajo. Es el dinero que queda disponible para pagar a todos los financiadores, y es lo que se descuenta en un DCF.
Una empresa puede sobrevivir años sin utilidad si tiene caja, pero no sobrevive un mes sin caja aunque tenga utilidad.
La fórmula
- utilidad operacional
- tasa de impuesto de renta
- depreciación y amortización
- inversión en activos fijos del periodo
- aumento del capital de trabajo neto operativo
Flujo de caja libre de Alimentos La Montaña S.A.S.
- Utilidad operacional (EBIT): $200.000.000; impuesto de renta 35 %.
- EBIT después de impuestos: 200.000.000 × (1 − 0,35) = $130.000.000.
- Más depreciación y amortización: 130.000.000 + 50.000.000 = $180.000.000.
- Menos CAPEX de $70.000.000: 180.000.000 − 70.000.000 = $110.000.000.
- Menos aumento de capital de trabajo de $20.000.000: FCL = 110.000.000 − 20.000.000 = $90.000.000.
De un EBITDA de $250 millones y una utilidad operacional de $200 millones, solo $90 millones son caja libre. Esa es la cifra que realmente sostiene el valor de la empresa.
El error más común
Confundir utilidad neta con flujo de caja, o usar el EBITDA como si fuera flujo libre. Otro error típico al proyectar es olvidar el capital de trabajo: una empresa que crece rápido puede tener utilidades crecientes y flujos negativos porque cada venta nueva amarra cartera e inventario.
