En cualquier presentación de resultados, en un informe de banca de inversión o en la valoración de una empresa en venta, aparece la misma palabra: EBITDA. Es el número favorito de los analistas, y también uno de los más malinterpretados.
EBITDA es la sigla en inglés de utilidad antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Parte de la utilidad operacional y le suma de vuelta la depreciación y la amortización, que son gastos contables que no implican salida de caja en el periodo.
Su atractivo es que aísla el desempeño operativo del negocio. Al excluir intereses e impuestos, permite comparar empresas con distinta deuda y distinto régimen tributario; al excluir depreciación, neutraliza diferencias en políticas contables y antigüedad de los activos. Por eso es la base de múltiplos como EV/EBITDA y de covenants bancarios como deuda neta/EBITDA.
El margen EBITDA (EBITDA sobre ventas) mide cuántos pesos de generación operativa quedan por cada peso vendido, y sirve para comparar eficiencia entre empresas del mismo sector.
Pero el EBITDA no es flujo de caja. No descuenta las inversiones en activos fijos que el negocio necesita para sostenerse, ni el capital de trabajo, ni los impuestos que sí se pagan. Una empresa intensiva en capital puede tener un EBITDA alto y quemar caja.
La fórmula
- ventas menos costos y gastos operacionales (EBIT)
- gasto por desgaste de activos fijos
- gasto por consumo de intangibles
EBITDA de Alimentos La Montaña S.A.S.
- Ventas: $1.000.000.000. Costo de ventas: $600.000.000. Utilidad bruta: $400.000.000.
- Gastos operacionales: $200.000.000, de los cuales $50.000.000 son depreciación y amortización.
- Utilidad operacional: 400.000.000 − 200.000.000 = $200.000.000.
- EBITDA: 200.000.000 + 50.000.000 = $250.000.000.
- Margen EBITDA: 250.000.000 / 1.000.000.000 = 25 %.
De cada $100 vendidos, La Montaña genera $25 de resultado operativo antes de depreciación. Es un buen punto de partida, no el dinero que le queda a los dueños.
Calcúlalo tú
El error más común
Tratar el EBITDA como si fuera caja disponible. Antes de que un peso llegue al accionista hay que pagar impuestos, intereses, reponer maquinaria y financiar el crecimiento del capital de trabajo. Otro error es comparar EBITDA ajustados sin revisar qué se ajustó: muchas empresas excluyen gastos recurrentes para mostrar un número más alto.
