Alguien te promete $10.000.000 dentro de tres años. ¿Cuánto pagarías hoy por esa promesa? La respuesta depende de una sola cifra: la tasa con la que descuentas ese dinero. Cambia la tasa y cambia el precio.
La tasa de descuento es la rentabilidad que exiges para esperar. Sirve para convertir pesos del futuro en pesos de hoy, de modo que puedas comparar flujos que llegan en fechas distintas. El dinero no tiene valor absoluto: tiene un valor con fecha.
Elegirla es una decisión económica, no un trámite. Debe reflejar tu costo de oportunidad, es decir, lo que ganarías en otra inversión de riesgo similar. Para una persona puede ser la tasa de un CDT; para una empresa suele ser el WACC; para el accionista, el costo del patrimonio que da el CAPM.
Cuanto más riesgoso o lejano es un flujo, mayor la tasa y menor su valor presente. Por eso un mismo proyecto puede tener VPN positivo a 10 % y negativo a 15 %: la tasa es la vara con la que se mide si una inversión crea valor.
Debe ser coherente con los flujos: si los flujos están en pesos corrientes (con inflación), la tasa debe ser nominal; si están en pesos constantes, la tasa debe ser real. Mezclarlas es uno de los errores más caros en evaluación de proyectos.
La fórmula
- valor presente del flujo
- flujo que se recibirá en el periodo n
- tasa de descuento por periodo
- número de periodos hasta el flujo
¿Cuánto vale hoy una promesa de $10.000.000 a tres años?
- Con una tasa de descuento de 12 % EA: (1,12)³ = 1,404928.
- VP = $10.000.000 / 1,404928 ≈ $7.117.802.
- Con una tasa de 8 % EA: (1,08)³ = 1,259712.
- VP = $10.000.000 / 1,259712 ≈ $7.938.322.
Bajar la tasa de 12 % a 8 % sube el valor de hoy en ≈ $820.520. Quien percibe más riesgo usa una tasa más alta y paga menos por el mismo flujo.
Calcúlalo tú
El error más común
Usar la misma tasa para todo, sin importar el riesgo. Descontar un proyecto de expansión arriesgado con la tasa de un CDT infla su valor y lleva a aprobar inversiones que destruyen valor. La tasa debe corresponder al riesgo de esos flujos específicos, no a la tasa que «suele usar» la empresa.
