Tienes $20 millones ahorrados y un amigo te propone montar un negocio de comidas que, según sus cuentas, deja $2,6 millones al año. Parece buen negocio. Antes de decir que sí, pregúntate qué estás dejando de ganar por no hacer otra cosa con esa plata.
El costo de oportunidad es el valor de la mejor alternativa a la que renuncias cuando tomas una decisión. No aparece en la contabilidad, no se paga con transferencia por Nequi, pero es tan real como cualquier gasto: es lo que dejas sobre la mesa.
En economía es la idea base de la escasez: como el tiempo y el dinero son limitados, elegir algo siempre significa no elegir otra cosa. Estudiar un posgrado cuesta la matrícula, pero también el salario que no recibes mientras estudias.
En finanzas se convierte en una tasa: la rentabilidad que podrías obtener en una inversión alternativa de riesgo similar. Esa es la lógica de la tasa de descuento y del costo del patrimonio. Un proyecto solo vale la pena si rinde más que su costo de oportunidad.
Por eso los economistas distinguen entre utilidad contable y utilidad económica. La contable resta solo los costos explícitos; la económica resta también el costo de oportunidad del capital y del tiempo propios.
La fórmula
- ingresos menos costos explícitos registrados
- lo que habrían rendido esos mismos recursos en la mejor alternativa
¿Negocio de comidas o CDT?
- Alternativa segura: un CDT a un año al 10 % EA rinde 20.000.000 × 10 % = $2.000.000.
- Negocio: utilidad contable estimada de $2.600.000 al año.
- Utilidad económica: 2.600.000 − 2.000.000 = $600.000.
- Si además el negocio te exige 10 horas a la semana que hoy dedicas a trabajos independientes por los que cobras más de $600.000 al año, la utilidad económica se vuelve negativa.
El negocio gana plata, pero solo $600.000 más que no hacer nada arriesgado, y antes de contar tu tiempo. Toda decisión tiene un precio, aunque no venga en la factura.
El error más común
Ignorar el costo de oportunidad porque no hay una salida de dinero visible: pensar que la plata propia es gratis o que el tiempo propio no cuesta. El error contrario también ocurre: usar como alternativa una opción que no es comparable en riesgo, como comparar un emprendimiento con un CDT sin reconocer que el emprendimiento debería rendir mucho más por ser más riesgoso.
