Un amigo te cuenta que ganó $1,6 millones en la bolsa. ¿Le fue bien? No lo sabes hasta conocer dos cosas más: cuánto invirtió y en cuánto tiempo. La ganancia en pesos impresiona; la rentabilidad informa.
La rentabilidad es la relación entre el beneficio obtenido y la inversión realizada, normalmente expresada en porcentaje. Permite comparar inversiones de tamaños distintos: ganar $1 millón sobre $5 millones es mucho mejor que ganar $2 millones sobre $50 millones.
Una medición completa incluye todo lo que recibiste, no solo la valorización: dividendos, cupones o arriendos cobrados durante el periodo. Eso es la rentabilidad total. Y debe expresarse en una unidad de tiempo comparable, casi siempre anual. Una rentabilidad de 21 % en dos años no es 10,5 % anual sino 10 % efectivo anual, porque los rendimientos se componen.
Hay que distinguir rentabilidad nominal y real. La nominal es la que ves en el extracto; la real descuenta la inflación y te dice cuánto creció tu poder de compra. Y siempre debe leerse junto al riesgo: una rentabilidad alta con riesgo enorme puede ser peor decisión que una modesta y segura.
En empresas, la rentabilidad se mide con indicadores como el ROA, el ROE y los márgenes, que relacionan la utilidad con los activos, el patrimonio o las ventas.
La fórmula
- rentabilidad del periodo
- valor final de la inversión
- valor inicial invertido
- flujos recibidos durante el periodo (dividendos, cupones, arriendos)
Rentabilidad de una inversión en acciones a un año
- Compras acciones por $10.000.000; durante el año recibes $400.000 en dividendos y al final las vendes en $11.200.000.
- Ganancia total: 11.200.000 − 10.000.000 + 400.000 = $1.600.000.
- Rentabilidad: 1.600.000 / 10.000.000 = 16 %.
- Con inflación de 5 % en el año, la rentabilidad real es 1,16 / 1,05 − 1 ≈ 10,48 %.
- Si en lugar de un año te hubiera tomado dos años obtener un 21 %, la rentabilidad anual sería 1,21^(1/2) − 1 = 10 % EA.
Los $1,6 millones equivalen a 16 % nominal y ≈ 10,48 % real. Sin la base y el plazo, una ganancia en pesos no dice nada.
Calcúlalo tú
El error más común
Olvidar el tiempo y la inflación: comparar una rentabilidad de 30 % en tres años con un CDT de 10 % anual como si fueran equivalentes, o celebrar una rentabilidad nominal que apenas empata con la inflación. Otro error es ignorar los dividendos o, al revés, ignorar comisiones e impuestos que reducen la rentabilidad efectiva.
