Un viernes por la tarde la junta del Banco de la República anuncia que sube su tasa de interés en un punto. El lunes tu banco te ofrece un CDT más rentable, pero también encarece la tarjeta de crédito y el crédito de vivienda que pensabas pedir. Esa cadena, de una decisión en una sala a tu extracto, es la política monetaria.
La política monetaria es el conjunto de decisiones del banco central sobre el precio y la cantidad del dinero. En Colombia la ejerce el Banco de la República, cuyo mandato constitucional es mantener el poder adquisitivo del peso. Su herramienta principal es la tasa de política monetaria: la tasa a la que presta liquidez a los bancos. Como el resto de tasas de la economía (IBR, CDT, créditos) se mueven en la misma dirección, esa sola cifra tiene efectos en todo el sistema.
Opera con un esquema de inflación objetivo: la meta es 3 %, con un rango de más o menos un punto. Cuando la inflación se sale por arriba, el banco sube la tasa; el crédito se encarece, el consumo y la inversión se enfrían, la demanda presiona menos los precios y la inflación cede. Cuando la economía se frena y la inflación está controlada, baja la tasa para estimular el gasto. Se habla de política contractiva en el primer caso y expansiva en el segundo.
El efecto no es inmediato. Entre un cambio de tasa y su impacto pleno sobre la inflación pasan varios trimestres, así que el banco decide mirando pronósticos, no solo el dato del mes. También influyen las expectativas: si la gente confía en que la inflación volverá a la meta, ajusta precios y salarios con más moderación y el trabajo del banco es más fácil.
Una referencia clásica para pensar cuál debería ser la tasa es la regla de Taylor: parte de la tasa real neutral más la inflación, y suma un ajuste si la inflación está por encima de la meta o si la economía crece por encima de su potencial. Ningún banco central la aplica mecánicamente, pero sirve para juzgar si la política está apretada o holgada.
La fórmula
- tasa de interés nominal de política sugerida
- tasa de interés real neutral
- inflación observada
- meta de inflación del banco central
- brecha del producto: diferencia porcentual entre el PIB observado y el potencial
Una regla de Taylor y su efecto en tu CDT
- Supuestos ilustrativos: inflación π = 6 %, meta π* = 3 %, tasa real neutral r* = 2 %, brecha del producto = −1 % (la economía crece por debajo de su potencial).
- Desviación de inflación: 0,5 × (6 % − 3 %) = 1,5 puntos.
- Ajuste por brecha: 0,5 × (−1 %) = −0,5 puntos.
- Tasa sugerida: 2 % + 6 % + 1,5 % − 0,5 % = 9 %.
- Si la tasa de política estaba en 8 %, la regla sugiere apretar un punto. Supón que los bancos trasladan ese punto a sus CDT: un CDT de $10.000.000 a un año pasaría de rendir $800.000 (8 %) a $900.000 (9 %).
- El mismo punto encarece un crédito: $10.000.000 con interés de 18 % anual cuesta $1.800.000 de intereses en un año; a 19 %, $1.900.000.
Una sola decisión del banco central se reparte por toda la economía: premia un poco más al que ahorra, cobra un poco más al que se endeuda y, con eso, enfría la demanda que empujaba los precios.
El error más común
Confundir política monetaria con política fiscal. El Banco de la República no decide impuestos ni gasto público, y el Gobierno no fija la tasa de interés. Otro error es esperar que una subida de tasas baje la inflación el mes siguiente: el efecto tarda varios trimestres, por eso el banco a veces sigue subiendo tasas cuando la inflación ya empezó a ceder, o al revés.
