Para ponerle precio a un apartamento, miras cuánto se pagó por metro cuadrado en el mismo edificio. Con las empresas se hace algo parecido: en lugar de metros cuadrados, se mira cuánto se paga por cada peso de EBITDA, de ventas o de utilidad. Ese «precio por unidad» es un múltiplo.
Un múltiplo es una razón entre el valor de una empresa y una métrica de su desempeño. Los más usados son EV/EBITDA, EV/ventas y P/U (precio sobre utilidad por acción). La valoración por múltiplos o por comparables aplica el múltiplo de empresas parecidas a la métrica de la empresa que quieres valorar.
Hay dos fuentes de comparables: empresas similares que cotizan en bolsa (trading comparables) y transacciones recientes de compra de empresas similares (precedentes transaccionales). Las segundas suelen dar múltiplos más altos porque incluyen la prima de control.
La clave está en la coherencia: los múltiplos basados en EV dan el valor de la empresa, del que hay que restar la deuda neta para llegar al valor del patrimonio; los basados en precio (como P/U) dan directamente el valor del patrimonio.
Su atractivo es la rapidez y que reflejan lo que el mercado está dispuesto a pagar hoy. Su debilidad es que heredan los errores del mercado y que «comparable» casi nunca es idéntico: tamaño, crecimiento, riesgo y país cambian el múltiplo justo. Por eso se usa junto con el DCF.
La fórmula
- mediana o promedio del múltiplo de empresas similares (por ejemplo, EV/EBITDA)
- la misma métrica de la empresa valorada (por ejemplo, su EBITDA)
Valorar Empaques del Caribe S.A.S. por comparables
- Tres empresas comparables se transan a 5x, 6x y 7x EV/EBITDA. Mediana = 6x.
- EBITDA de Empaques del Caribe: $3.000 millones.
- EV implícito = 6 × $3.000 = $18.000 millones.
- Deuda neta de la empresa: $4.000 millones.
- Valor del patrimonio = $18.000 − $4.000 = $14.000 millones.
Los accionistas de Empaques del Caribe valdrían ≈ $14.000 millones. Con el rango de 5x a 7x, el patrimonio iría de $11.000 a $17.000 millones: el resultado es un rango, no un punto.
El error más común
Aplicar un múltiplo de EV y olvidar restar la deuda neta, con lo que se le atribuye a los accionistas un valor que en realidad pertenece a los bancos. También es frecuente usar el promedio cuando hay un comparable atípico que lo distorsiona; la mediana es más robusta.
